Calma mi voz estos día, ligera saltante arrulla el canto de mis cabellos negros
propio misterio entre grietas donde se posan mis ojos en rutina.
De mis cimientos me remeso y se tensa mi estomago
con el trago amargo subiendo por mi garganta que posa en mi lengua,
se suma el desagrado y el escalofrío pasajero como un condimento mas.
Recuesto mi cabeza en los hombros de un día caído
esperanzada, melancólica, taquilla, feliz en busca del seno cálido
junto a mis brazos relajados aquí descanso.
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