Mártires Tercerinos
El viento azotaba, la lluvia todo lo inundaba
se predecía una esforzada jornada
bajo el pequeño pero acogedor techo
tercerinos compartían la comida, la única de ese día.
Mientras alertas tenían sus vidas, incansable sonó la sirena
y en sus ojos reflejaron el coraje al salir al llamado.
Sin pensar en lo que atrás dejaban corrieron todos
sabiendo que era su vocación la que los impulsaba.
Vidas amigas subieron a su carro
y se marcharon al son de cantos de sirenas
y luces pirotécnicas
y como un rayo cruzaron los obstáculos.
Mágicos llegaron al lugar que los llevaría a su viaje final
heroicos y firmes cumplieron con su deber
subieron sin saber que “los” esperaba, Capitán y Teniente
se despidieron haciendo lo que tanto amaban.
Corazones terceritos buscan entre la oscuridad y el barro,
las figuras de sus amigos,
sabiendo ya que nunca mas responderán a un llamado
sus dos compañeros que allí quedaron.
La sirenas rompen el silencio de la noche
y avisan que hay voluntarios perdidos
mas que voluntarios amigos
mas que amigos, esposos, padres, hermanos…hijos.
Se enlutan los corazones y las lágrimas nublan las vistas
cuando se despiden a los mártires de la compañía
y la llorona recorre las calles, campanas y luces los amparan
mientras sus compañeros los escoltan
con su corazón echo una flama.
Cuando los tercerinos cantan a la lista
contienen su tristeza ya que los mantienen es sus corazones
porque son ellos lo que responden,
a los nombres de dos hombres: Rodrigo y Julio
que en el cielo los cuidan,
por ellos son Mártires de la Tercera compañía.
El viento azotaba, la lluvia todo lo inundaba
se predecía una esforzada jornada
bajo el pequeño pero acogedor techo
tercerinos compartían la comida, la única de ese día.
Mientras alertas tenían sus vidas, incansable sonó la sirena
y en sus ojos reflejaron el coraje al salir al llamado.
Sin pensar en lo que atrás dejaban corrieron todos
sabiendo que era su vocación la que los impulsaba.
Vidas amigas subieron a su carro
y se marcharon al son de cantos de sirenas
y luces pirotécnicas
y como un rayo cruzaron los obstáculos.
Mágicos llegaron al lugar que los llevaría a su viaje final
heroicos y firmes cumplieron con su deber
subieron sin saber que “los” esperaba, Capitán y Teniente
se despidieron haciendo lo que tanto amaban.
Corazones terceritos buscan entre la oscuridad y el barro,
las figuras de sus amigos,
sabiendo ya que nunca mas responderán a un llamado
sus dos compañeros que allí quedaron.
La sirenas rompen el silencio de la noche
y avisan que hay voluntarios perdidos
mas que voluntarios amigos
mas que amigos, esposos, padres, hermanos…hijos.
Se enlutan los corazones y las lágrimas nublan las vistas
cuando se despiden a los mártires de la compañía
y la llorona recorre las calles, campanas y luces los amparan
mientras sus compañeros los escoltan
con su corazón echo una flama.
Cuando los tercerinos cantan a la lista
contienen su tristeza ya que los mantienen es sus corazones
porque son ellos lo que responden,
a los nombres de dos hombres: Rodrigo y Julio
que en el cielo los cuidan,
por ellos son Mártires de la Tercera compañía.
Dic.2006