02 febrero 2008

Un Do


El calibre de una noche inexorablemente rica, presente en mis vías tranquilas y brazos cansados.
Malabaristas de la conciencia efímera con siniestros ojos bajo la oscuridad y el humo del tabaco en combustión.

La resonancia es perfecta, ningún detalle queda sumergido por aparente alboroto
Mientras me dejo llevar por esta melodía que me hace caer en sueños e imagino,
las ilusiones concisas bajos mis parpados cerrados, me envuelven con deseos de permanecer en aquella melodía, junto a esa canción.

No deseo contemplar el mundo,

mas bien,

que al abrir mis ojos el mundo ya no exista.


Es pequeño el espacio donde esta melodía resplandecerá hasta que su ultima nota se

seque

y me arroje

a los detalles, al humo y a esos ingeniosos ojos funestos.

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